
El otro día me hacía eco de un hecho que había pasado por alto, un detalle bonito de esos que da gusto escuhar. Recibí un correo de un amigo contandome la noticia: El campo del Espanyol contaba con placas fotovoltáicas, capaces de generar más de 700.000 W por hora al año. ¡Que gran noticia! En la liga del despilfarro, de los pelotazos inmobiliarios… hay acciones consecuentes con los tiempos que corren.
Enlazo al blog SOY EL SOL:
Con una potencia de 600 kilovatios, la energía generada equivaldrá a la que consumen anualmente 600 viviendas. Una energía limpia que si fuese producida con las fuentes de generación convencionales supondría la emisión de unas 860 toneladas anuales de CO2 a la atmósfera. Resulta ejemplar esta iniciativa porque contribuye de manera sobresaliente a paliar la “huella ecológica” de la que tanto hablamos todo últimamente, pero de la que, en general, nos preocupamos poco.
Con este proyecto, el Espanyol se convierte en el primer gran club deportivo que gestionará una instalación energética de estas características y que proveerá de electricidad a los domicilios y empresas de su entorno. “En cuanto nos conectemos a la red -explicó Josep Toldrà, director del estadio-, Endesa distribuirá la electricidad desde sus estaciones más próximas”. La facturación por esa electricidad generada sin coste económico ni ambiental superará los 200.000 euros anuales.
En España hay miles de estadios de fútbol, ahora bien, con categoría y dimensiones suficientes como para albergar instalaciones solares que permitan la generación y aprovechamiento eficiente y rentable de la energía el número se reduce a menos de 200. En cualquier caso, solamente con la mitad de estos campos de fútbol produciendo electricidad a partir de la energía solar fotovoltaica, ya estaríamos contribuyendo enormemente a cumplir con los objetivos del Plan 20 – 20 -20.
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