
A raíz de la lesión de Cristiano Ronaldo comenzaron las primeras voces discordantes con la permisividad de los árbitros en la Champions League. No iba a ser Ronaldo el primero ni el último crack lesionado por la dureza impune de los rivales. Ayer Lionel Messi, sufrió en sus tobillos las patadas de unos jugadores ucranios alentados por la pasividad de un infumable colegiado inglés. Creo que se está empezando a confundir el dejar jugar, con el dejar matar… y eso no es nada bueno.
Días antes del partido Marsella – Real Madrid, el famoso Diawara salía a la rueda de prensa y declaraba: “Volvería a entrarle así a Ronaldo”, y yo me pregunto ¿Así, como? ¿Lesionándolo? Que se creerá esta gentuza que confunde una buena defensa, un marcaje asfixiante con una patada a destiempo al tobillo.
Los árbitros deberían tener más cuidado con como pitan, ya que no puede valer lo mismo llamar hijo de… que partir en dos una pierna. Ayer sin ir más lejos, Ibrahimovic acabó con amarilla y no pegó una sola patada, sin embarga la defensa del Dinamo acabó el partido sin ningún expulsado, pese a la caza de tobillos en la que participaron. Y es que lo árbitros están más pendientes de si les insultas, de si les miras, de si les tocas, que de pitar justa y equitativamente.
Esperamos que con la que presión que puede provocar ver a Ronaldo y Messi lesionados, estos energúmenos espabilen y hagan su trabajo.
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