
Nadie duda de que Wayne Rooney sea uno de los mejores delanteros del mundo, quizá entre los cinco primero. Con la marcha de Cristiano del ManU parecía que Wayne había perdido al mejor aliado que le convertía en un matador letal. Durante varios meses ha estado un poco a la sombra, posiblemente buscando su sitio en el nuevo Manchester. Cierto es que ha marcado muchos goles, pero echábamos de menos ese hambre de gol que parece que ha recuperado. Rooney vuelve a la carga y va muy en serio.
Este año lleva 19 goles en 22 partidos y en la última semana ha anotado 5 goles más. El pasado sábado destrozó al Hull City él solito con 4 dianas y en la FA Cup consiguió anotar el gol que daba el pase a los red devils. Aunque comentaba que parece recuperar su hambre goleadora, es una realidad que tiene que trabajar demasiado para conseguir un gol. No tiene a nadie con quien asociarse y se busca una complicidad con Berbatov u otro jugador del Manchester.
Siempre me ha gustado Rooney, aparte de un goleador total es un jugador que se deja la piel en el campo y no le importa jugar de lateral derecho si el propósito es defender. Da la impresión de que últimamente estaba pasando demasiado desapercibido. Con los recientes rumores del posible interés del Barcelona y sobretodo los partidazos que se ha marcado, su cotización vuelve a ponerse por las nubes.
No sé que pasará este verano con él, pero es cierto que si llega en esta forma para el Mundial puede convertirse en un arma letal con Inglaterra y veremos si cambia de aires y abandona el gris Manchester por algo más cálido.
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